El guión versus los abolengos del guionista



Escribir un guión para cine es complejo.

En Colombia, una película debe superar los 70 minutos para que sea considerada un largometraje. Se estima que un minuto de visualización en pantalla equivale a una página de guión. Es decir, palabras más, palabras menos, un guión de largometraje tendrá, al menos, 70 páginas.

Así que reitero: escribir un guión para un largometraje es complejo, y la aventura de volverlo realidad es simplemente delirante.

Uno de los mecanismos que tiene el Ministerio de Cultura de Colombia para fomentar el desarrollo cinematográfico en el país es a través de un fondo parafiscal. Un fondo que —como podrás imaginar— es muy competido. Un comentario al margen: este año (2021) fue sui géneris. La pandemia afectó tanto al sector cinematográfico que el gobierno intervino e inyectó dinero estatal al fondo; es decir, dinero de nuestros impuestos.

El Fondo para el Desarrollo Cinematográfico de Colombia, o FDC para abreviar, otorga unos estímulos anuales a través de unas convocatorias recurrentes y repartidas en varias modalidades. Esta vez, en esta publicación, criticaré la modalidad de "Escritura de guión para largometraje".

En realidad, son dos críticas para esta modalidad. La primera se refiere a una prebenda mediocamuflada en uno de los criterios de evaluación para los proyectos presentados:

Impacto y pertinencia sociocultural del proyecto (hasta 20 puntos): guionista mujer o perteneciente a un grupo étnico o poblacional, visibilización o relevancia que le da el proyecto a un territorio, y trayectoria del proyecto.

Otra vez —¡oh, sorpresa!— la cuota de género, no ahondaré más en esta cuestión, puesto que el tema ya lo abarqué en otra publicación.

Mi crítica la orientaré en esta nueva regla de participación:

El concursante deberá contar mínimo con una de las siguientes condiciones:
  • Un (1) crédito como guionista de un largometraje o cortometraje estrenado en salas, en festival de cine, plataformas en línea paga o en televisión.
  • Un (1) crédito como escritor para una serie de televisión o plataforma en línea paga que haya sido emitida.
  • Que su(s) guion(es) hayan recibido algún premio o reconocimiento (fondos, festivales, encuentros, mercados).
  • Personas graduadas de posgrado en escritura para cine y/o audiovisual de universidades reconocidas por el Ministerio de Educación Nacional o de otro país.
  • Personas que hayan realizado procesos de formación enfocados a la narrativa cinematográfica y que puedan ser certificados por la organización que lo dicta.

La experiencia que tenga el participante en la modalidad "Escritura de guión para largometraje" del FDC debería ser reevaluada o, mejor dicho, eliminada de convocatorias futuras; en principio, porque el guionista es un escritor, no un productor cinematográfico. Es decir, como escritor no es su deber llevar sobre los hombros la carga de la gestión de un proyecto audiovisual, ya que esto requiere de profesionales competentes y sagaces en el campo de la producción.

En las primeras convocatorias en la modalidad de guión del FDC, el o la guionista preseleccionado debía ir a un encuentro presencial con los jurados. Los organizadores, entre risitas y chanzas, colocaban un pajarraco de juguete que contaba los minutos que el guionista tenía para explicar su guión; lo cual es algo absurdo —me refiero a esta parte del proceso de evaluación y también al pajarraco, desde luego— además, sobre todo era una pérdida de tiempo y dinero para el guionista que debía correr con los gastos de transporte y estadía en la capital, ¿y por qué era absurdo todo este proceso?, porque un guión bien escrito y que valga la pena, pues, debe ser lo suficientemente comprensible para el lector, y se supone que los jurados son lectores expertos en lo que evalúan. Si el guión tiene problemas de trama o es poco viable llevarlo a la realidad con los presupuestos para proyectos cinematográficos que se manejan en Colombia, se infiere que ellos —los jurados— detectarán esas inconsistencias con la sola lectura del guión. La convocatoria es para apoyar actividades conducentes a la re-escritura de un guión cinematográfico secuenciado y dialogado. Así que era obvio que tarde o muy tarde, los organizadores del FDC eliminarán esa especie de "pitch rebuscado", así lo di a conocer en un email que le escribí al FDC hace varios años, puesto que repito: los guionistas no son los que deben cargar sobre los hombros la gestión de un proyecto audiovisual. Un guionista debe saber escribir guiones y eso debe ser lo que se le exija.

En segundo lugar, el FDC no comunica, a los concursantes, el porqué su guión no ganó, o al menos no tiende a hacerlo. Luego explicaré qué tiene que ver esto con el tiempo de los jurados versus experiencia del guionista. En reiteradas ocasiones funcionarios del FDC dan a entender que Proimagenes no realiza estos comunicados, porque las convocatorias no son para que los concursantes aprendan sobre qué hicieron bien o mal en sus guiones; sin embargo, la realidad es que, al final, hay ganadores y perdedores. En otras palabras, todo lo del FDC es una competencia y está bien que sea así. Sin embargo, ¿no es extraño que en una competencia no te digan por qué perdiste?

En un partido de fútbol es evidente quién gana y quién pierde.

¿Qué pasaría si un día cualquiera la FIFA mandará un comunicado a la Selección Colombia, avisándole que el equipo no podrá participar en el próximo mundial de fútbol? Y supongamos que la Selección solicite la aclaración de tal medida sorpresiva y arbitraria, sobre todo si ni siquiera se ha iniciado el torneo por los cupos, y que la FIFA le conteste que eso lo decidió internamente un jurado que no tiene el deber de dar explicaciones de sus acciones.

Haré aquí un paréntesis aquí para explicar un concepto importante que redondeará la idea anterior: "el mito de las 10 primeras páginas".

Este mito, muy real, lo introduce Syd Field en su imprescindible libro Manual del Guionista:

Durante los dos años en los que fui director del departamento de guiones de Cinemobile Systems, leí más de 2.000 guiones y casi cien novelas. Si me gustaban la trama argumental o la situación y la forma en que estaba escrito, lo leía; si no, no lo leía. [...] Descubrí que podía darme cuenta de si un guión funcionaba o no en las diez primeras páginas. Sólo tienes diez páginas para enganchar al espectador. Más le vale asegurarse de que esas diez páginas son concisas, claras y ajustadas (p. 67).

La anterior citación, también cacareada hasta la saciedad por cualquier gurú de guión o de cine, en general, que uno conozca o escuche, se sintetiza en lo siguiente: si tu guión no engancha en las diez primeras páginas, nadie en su sano juicio lo seguirá leyendo. 

Suena razonable, ¿no?

Supongo que un jurado en la modalidad de guión haría lo siguiente: si leo las diez primeras páginas y no me gustan, no seguiré leyendo; así que rechazo el guion; pero como no tengo una justificación de peso para tal rechazo, porque leí poquitas páginas, entonces no tengo un comunicado bien pensado para darle al concursante rechazado.

Esta nueva regla de la experiencia me parece una mutación aberrante del rancio encuentro del guionista con los jurados.

La cuestión es que puede ser que la decisión del FDC —y sólo supongo, no me consta—, para incluir una nueva regla que le exija al guionista algún tipo de experiencia evidenciable, es porque reciben pésimos guiones en la convocatoria y esto redunda, desde luego, en que el jurado pierda su tiempo en infructíferas lecturas. Sin embargo, seamos sinceros, ¿un jurado del FDC leerá por completo un guión, si éste tiene fallas desde sus primeras páginas?, ¿no es más razonable rechazarlo ipso facto? El jurado que lea un guión completo puede escribir una explicación detallada de su veredicto, pero esto (si acaso se hace) no se lo dan a conocer a los guionistas participantes.

Esta nueva regla enreda la pita… es una fuente de desilusión y discordia.

Ahora... ¿qué sigue?, ¿le van exigir a escritores de cuentos o novelas un posgrado en escritura creativa para que puedan participar en concursos?

Un mal guión se detecta a kilómetros, sólo con la lectura de las primeras diez páginas. Supongo que un jurado, para algunos guiones, los que realmente considere tan malos que ni siquiera cumplen con el formato, le bastará leer las primeras páginas. ¿Así que de qué perdida de tiempo estamos hablando?

El filtro de la experiencia del guionista es, en últimas, injustificado… lo que vale es el guión, y no los abolengos que tenga el guionista.

Rocky Balboa

Esta publicación tiene clips de la película Rocky, cuyo guión fue escrito por Sylvester Stallone

Por Diego Darío López Mera
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