Cultura, sentimiento de desigualdad y prebendas en convocatorias artísticas


Hombres y mujeres somos diferentes. En varios deportes, sobre todo, en los de fuerza, no sería justo ponerlos a competir, puesto que la probabilidad de que las mujeres pierdan es alta. La superioridad física de los hombres es mayor por su biología, y esto hay que aceptarlo, porque es una realidad.

Sin embargo... 

Qué pasa en lo relacionado con la inteligencia, la creatividad y la imaginación... ¿hombres y mujeres deberían ser tratados de forma diferente?

La respuesta parece obvia.

Si una mujer compite contra un hombre en un torneo de ajedrez, tal competencia sería justa ante los demás. O sea que nadie pondría un "pero". De igual modo, ante una vacante para un cargo de desarrollo de software en una empresa, ingenieros e ingenieras pueden competir en igualdad de condiciones, sin la necesidad de prebendas, y creo que nadie pondría un "pero".

Pero…

¿Qué pasa con las competiciones en las que participan artistas y escritores?

Si la competencia la realiza una organización cualquiera, que hagan lo que quieran, que coloquen todas las restricciones del mundo para que participen sólo aquellos o aquellas que más le simpaticen, es su dinero, no el mío; no obstante, si la competencia la organiza el Estado, la cosa cambia (desde mi punto de vista, vale la pena la aclaración, ¿no?).

El Ministerio de Cultura de Colombia realiza anualmente una convocatoria para incentivar la creación y circulación artística del país, a través de premios, reconocimientos y becas.

El problema, al menos en mi caso, es que muchos quedamos por fuera de la competición, es decir, aunque cumplamos con el requisito de ser colombianos, no nos dejan competir.

¿Y por qué?

Porque hay restricciones no justificadas —o amañadamente justificadas— al acceso de estos incentivos, y he ahí el problema.

Por ahora, en esta publicación, criticaré las prebendas que benefician a las mujeres a costa de los hombres (lo cual es grave), entendiendo por "prebenda" como la ventaja o beneficio que recibe arbitrariamente una persona. Sin embargo, la crítica también podría extenderse a las prebendas relacionadas con la edad, género, raza y orientación sexual; pero eso sería tema de otro análisis.

Así que comenzaré poniendo en duda la razón de ser de algunos de los incentivos de la convocatoria del Ministerio de Cultura de Colombia, en los que sólo pueden participar mujeres (aunque hay otros más que también son discutibles y en los que obtienes una cuota especial de participación, de acuerdo a lo que tengas entre las piernas).

Y estos son los incentivos dudosos:

  1. Premio Nacional de novela inédita escrita por mujeres.
  2. Publicación de obras de autoras colombianas pertenecientes a grupos étnicos o grupos de interés.
  3. Creación sobre músicas vocales dirigida a Mujeres.
  4. Creación teatral y circense, "Mujeres y su territorio".
  5. Mujeres creadoras para la producción de un proyecto audiovisual de no ficción para televisión.
  6. Procesos culturales para la equidad, liderados por mujeres.

El "Premio Nacional de novela inédita escrita por mujeres", por ejemplo, tiene un tinte violáceo túrbido. En estas convocatorias, no existe un premio equivalente para el otro género. Por otra parte, si nos ponemos a reflexionar, ¿qué tan "meritorio" puede ser un premio literario en el que sean ignorados o "cancelados" los hombres?

Ahora, haciendo un comentario al margen, en Colombia, la estamos pasando mal y esta publicación la escribo a un mes del Paro Nacional de Colombia 2021.

Hace unos días la Secretaria de Cultura de Cali me preguntó si tenía alguna propuesta para dar solución a los problemas actuales. Me enfoqué en la critica a unas mesas de trabajo que crearon para organizar a los artistas de la ciudad. En fin... esta fue mi respuesta:

"La Secretaria de Cultura de Cali no debería fomentar el sentimiento de desigualdad en cuanto a género, preferencia sexual, ni raza. Una cosa es que se creen grupos con respecto a las artes, por ejemplo, un grupo literario, de música, de cine... pero ¿grupos según la raza? ¿grupos LGTB? Creo que eso desune más a la sociedad. El Paro es un problema de fondo, muy complejo, en el cual hay que preocuparse por el ser humano y su participación ante la sociedad, y si la Secretaria fomenta la creación de esos grupos en esas mesas de trabajo, no sé cómo van a lograr que los colombianos, en general, tengamos un respeto hacia la diferencia. Ahora bien, podría hablar más sobre el Paro, pero la cuestión es que fue una olla que explotó y la comida se chamuscó, así que mi pregunta es ¿se puede hacer algo con una comida quemada?, ¿alguien se la comerá? La Secretaria tendrá que buscar soluciones a este momento histórico, pero sólo estará apagando incendios... (y está bien, hay que hacer lo más que se pueda), pero si siguen fomentando el sentimiento de desigualdad, entonces ¿en qué quedamos?"

Sí, una respuesta desalentadora, lo sé, y parece que me fui por la tangente; pero el problema del Paro, a mi parecer, es una cuestión de auditar constantemente las respuestas a la siguiente pregunta (y, desde luego, entender la pregunta): ¿qué es realmente ser un colombiano o colombiana en la actualidad? Si se escarba con minucia, una de las palabras que tendría la respuesta —y que reluciría como una esmeralda con luz y vida propia— sería "CULTURA", y todo lo que el Estado haga con la cultura —bien o mal, ¡he ahí el quid del asunto!—, repercutirá en el pensar y actuar de los futuros colombianos.

Por eso hay que vigilar la visión que tiene el Estado con la cultura de un país.

Desde el 2019, el Ministerio de Cultura está en el proceso de trazar una ruta de orientación estratégica para el sector cultural a nivel nacional para la próxima década. La idea es que participen, en su elaboración, todos los colombianos que quieran; pero el diablo está en los detalles. Uno de los canales de participación consiste en el diligenciamiento de un formulario, y me llama la atención las opciones de respuesta a las preguntas 7 y 8.

A continuación, dos capturas de pantalla del formulario:
 
Captura

En mi caso, la respuesta es "Ninguno" y resulta frustrante ser "obligado" a indicar tal opción.
 


Y aquí otra vez mi elección es "Ninguno", y me llama sospechosamente la atención que aparezca la opción "Mujeres", si en el mismo formulario, las opciones de respuesta a la pregunta 9 son "hombre", "mujer" u "otros".

En resumen, soy "Ninguno" para el Ministerio de Cultura. ¡Eso lo explica todo! 😀

Fuera de broma y siguiendo con las convocatorias estatales, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia también hizo de las suyas. Desde luego, critiqué varias categorías en las percibí fomento a la estereotipación artística o, peor aún, discriminación positiva (que de "positiva" no tiene nada y mas bien es una tendenciosa visión segregacionista ajustada a una moda globalista). En este caso, me centraré en una prebenda en el área audiovisual. Desde luego, poco justa y que no tiene su equivalente para los hombres. 

Mi crítica la lleve al Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, y esta fue la respuesta:

Dentro de los objetivos de política pública que componen del Plan Nacional de Desarrollo 2014 - 2018, se consagra en el numeral 14 del artículo 3º el pacto por la equidad de las mujeres, en armonía con los compromisos internacionales asumidos por el Estado Colombiano en favor de las mujeres, como es el caso de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo sostenible, mediante el cual se reconoce que "el bienestar de las personas y del planeta debe ser el objetivo último de desarrollo, al tiempo que abarca una gran variedad de cuestiones sociales, medioambientales y económicas dentro de sus 17 objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas".

En ese sentido, con base en el ODS 5 de la Agenda 2030 "Igualdad de género", la OCDE recomienda adoptar un doble enfoque para avanzar hacia la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres:

  • Hacer del género una parte transversal del diseño, desarrollo, implementación y evaluación de todas las políticas y presupuestos públicos.
  • Allanar el terreno entre mujeres y hombres a través de acciones que tengan como objetivo formas específicas de distinción de género y que permitan el progreso en las áreas afectadas.

En concordancia con lo anterior, así como con la legislación vigente proferida a favor de la equidad de las mujeres a través de distintas leyes como la 731 de 2002, 1257 de 2008, la Ley 1719 de 2014, la Ley 1413 de 2010 y el Acuerdo Final de Paz, la presente convocatoria buscará un enfoque diferencial e incluyente que permita la participación predominante de las mujeres como miembros activos de la industria audiovisual.

Estoy, en parte, de acuerdo con la respuesta, aunque me chirrea en la cabeza la frase "participación predominante de las mujeres" de la última párrafo, ¿predominación a costa de qué?, todo esto hay que agarrarlo con pinzas; sobre todo, en cómo lo ejecuta el Estado; sin embargo, ¡aceptémoslo!, una golondrina no hace verano y, además, si sigue molestando, la pueden "cancelar", ¿o no?



Por Diego Darío López Mera
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