La ciencia ficción y la fantasía en Colombia y Latinoamérica, versión 4.0

Diego Dario Lopez Mera

Hace varios años, en el 2008, escribí sobre la ciencia ficción en Colombia y el resultado apareció inicialmente en un portal chileno del género y luego en una revista digital colombiana. En ese tiempo, no se hablaba mucho del tema en Colombia. En realidad, casi no había nada.

Esa publicación fue antes de que existieran eventos que conglomeraran aficionados a la fantasía y a la ciencia ficción en Colombia. El primero —al menos, el primero del que tengo noticia— fue SOFA y tuvo su primera versión en el 2009, un año después de mi publicación en el portal chileno. Y así como SOFA surgieron otros como Shinanime y la Comic Con Colombia. Inclusive, conocí otro evento cuyo organizador no le interesaba para nada la fantasía, el terror o la ciencia ficción, ni los fans, ni los gamers, ni mucho menos los cosplayers, sólo estaba ahí porque descubrió una fuente de dinero.

Hoy el panorama de la ciencia ficción en Colombia ha cambiado... un poco… en realidad... muy poco.

Se nota más la producción y ya existen varios autores que aunque no se especialicen en la ciencia ficción, sí, al menos, introducen elementos de este género en sus obras. Sin embargo, el aroma que se respira en el ambiente proviene de Estados Unidos y Japón.

En Colombia, es más fácil que un autor de ciencia ficción, fantasía o terror se gane a un crítico —destructivo o constructivo... o lo que sea— que a un fan.

¡Así es el panorama actual! ¡Así somos! No sólo en Colombia, sino en Latinoamérica, en general.

Desde luego, la culpa no es de quienes consumen las obras, ya que cada quien tiene derecho de leer, ver, escuchar y pagar por lo que se le antoje.

Así que el panorama es complejo y aquí describiré algunas razones, pero no el cómo solucionarlo:

1. Todo se siente tan lejano, como si sucediera por allá y no por acá. Una lejanía que se refiere, por ejemplo, cuando algo sucede en un sitio mágico, quizás en una escuela, pero el lector cree que la magia y todos los animales fantásticos sólo se encuentran en algún lugar de Inglaterra o de Europa, pero no en Latinoamérica.

2. El nuevo conocimiento está en otra parte. Es el menosprecio a lo que podremos hacer y lograr por nuestra cuenta. Si un científico de ficción se llama Emmett Brown o André Delambre, también podría llamarse Juan Pérez. Esto tiene que creérselo hasta el tuétano tanto los autores como los lectores.

3. Ya fuimos invadidos y nos gusta. Superman y Gokú llegaron hace rato, no quieren irse y nadie quiere que se vayan. Muchos los tienen en carteles en sus cuartos, impresos en sus camisetas o guardados como archivos de imagen o vídeo en sus computadores; y si no es Superman, es Ironman, da igual. Recuerdo que en el show de televisión Shark Tank Colombia se presentó uno de los creadores de Zambo Dendé, un cómic colombiano sobre un héroe con la apariencia de un Kaliman malencarado. Para hacer el cuento corto, no lo apoyaron; pero la cuestión aquí es que para crear un héroe de cómic no sólo se requiere de talento y ganas, sino además de tiempo, "vil metal" y trayectoria.

4. La trayectoria no se improvisa. Se hablará de la conectividad y todo ese asunto del mundo digital y globalizado, pero la trayectoria y poderío cultural que tiene un país sobre otros no es un asunto insignificante, retrogrado, exagerado o izquierdista de los tiempos modernos. La trayectoria implica recorrido, cometer y aprender de los errores, construir comunidades de seguidores y multiplicadores, y "evolución". ¿Cuál es la novela de ciencia ficción que más te gusta?, ¿Veinte mil leguas de viaje submarino?, ¿La máquina del tiempo?, ¿Un mundo feliz? Todas son historias publicadas en 1869, 1895 y 1932, respectivamente. Quizás no las hayas leído, pero sí habrás escuchado de ellas. Y si no te gustan, es muy probable que la novela de ciencia ficción que más llene tus expectativas sea de un autor que su lengua materna no es el español. ¿Hay alguna novela colombiana de ciencia ficción que te guste y haya sido publicada hace más de 100 años? ¿No se te ocurre alguna? A mí tampoco. La ciencia ficción hecha en Colombia aparece tarde... tardísimo. Nos falta más trayectoria. Por otra parte, ¿hay alguna película de ciencia ficción latinoamericana que esté en tu top 5 ó top 10? No sólo se trata de dinero, la trayectoria —la de los otros, por supuesto— no se improvisa.

5. Los latinoamericanos vivimos tan lejos y tan cerca. Simplemente no nos vemos o no queremos vernos. Es más fácil que una sala de cine proyecte la última de Marvel que una película latinoamericana. ¡Esto es grave! Hay tantos intereses involucrados y quizás su solución sea la que ayude a desenredar toda esta complejidad de la que trató en esta reflexión.

Por Diego Darío López Mera
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