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Cuando en las bibliotecas no se lee

¿Qué es una biblioteca?


«Un lugar adornado por libros».


La realidad es que poca gente tiene la costumbre de leer un libro, a lo mucho leerá un periódico, un folletín o un cartel pegado en la pared, y esta situación se extiende a las bibliotecas. Como usuario de las que existen en mi ciudad, es lo que evidencio. A parte de la poca asistencia, los pocos que van son porque están más interesados en otros servicios. Hace unos días fui a una y conté a lo sumo cinco usuarios, y no leyendo, sino utilizando los computadores portátiles que se prestan. En otra biblioteca a la que acostumbro visitar, los niños están en talleres de manualidades o viendo alguna película de dibujos animados. En otras palabras, hay pocos lectores y no debería ser así. Por otra parte, las bibliotecas se convirtieron en centros culturales y ampliaron sus servicios en un esfuerzo por subsistir, por patalear bajo el agua y vivir un día más —al menos, eso sucede en estos lares—; así que las bibliotecas, además, de ser sitios para leer, también son espacios para tomar cursos o talleres, solicitar en préstamo computadores, asistir a exposiciones de pinturas, ver pelis, etcétera, etcétera y etcétera. ¿Y es malo lo anterior? No a priori, pero si voy a una biblioteca y una de las funcionarias me solicita los datos, y me dice que es para justificar ante el gobierno la existencia de la misma —y esto realmente me pasó—, pues, me preocupa, porque tal parece que las bibliotecas tuvieran los días contados. Una biblioteca debería ser importante como biblioteca, ser importante y valiosa por sí misma, y no porque pertenezca a un centro cultural, o peor aún, que su existencia dependa o se deba al centro cultural.


Así que me animé a hacer una propuesta y la envié a varias bibliotecas a través de la sección de PQRS de sus sitios web, obviamente, como "sugerencia". ¿Y por qué a varias? Porque sé que existe una burocracia haragana y boicoteadora.


Sin más dilataciones, la propuesta fue la siguiente:




Cordial saludo.


Esta es una propuesta para 1) la promoción de la lectura en —aquí escribí el nombre de la ciudad, departamento o estado— y 2) para la promoción de autores colombianos. La falta del hábito de leer es un problema generalizado. Muchos jóvenes y adultos no leen, van poco a las bibliotecas, y prefieren ver la película basada en un libro, que leerse el libro. No ahondaré más en esto, pero sí en cuanto a la promoción de autores colombianos, puesto que me afecta no sólo a mí, sino a otros escritores. La cuestión es que hay un problema de visibilidad y me refiero a que, si existen escritores visibles —o sea reconocidos—, son los mismos de siempre. Entonces parece que el espectro de escritores colombianos es pequeño cuando es realmente todo lo contrario, es decir, hay mucho escritor que no está en el radar de los lectores. Y con razón, a menos que un escritor gane un premio o pertenezca a una gran editorial que le haga ruido con bombos y platillos, el escritor o escritora estará en el olvido. Por ejemplo, a veces cuando se realiza un evento literario no se hace a través de una convocatoria pública para que los autores participen; sino, por el contrario, la selección de los participantes, lo gestiona un comité a puerta cerrada. ¡Esto es parte del problema! Si lo que se hace es lo último, pues, sólo se invita a los autores reconocidos o amigos.


Ahora bien, la propuesta es la siguiente:


  1. Que la biblioteca realice mensualmente un conjunto de charlas y conversatorios con escritores, en torno a un género o temática.
  2. Que el conversatorio se realice al final del mes y que, en éste, puedan participar, al menos, cinco escritores. Si se inscriben más y si ustedes consideran que sus obras son de calidad, pues, programen un segundo conversatorio en otro horario.
  3. Que durante el mes se realicen charlas sobre una de las obras de los autores que participarán en el conversatorio. Es decir, estas charlas son el preámbulo para el conversatorio. Pero que éstas no las den los autores, sino los funcionarios de la biblioteca, a quienes, supongo, una de sus funciones es la promoción de la lectura o algo parecido. Me refiero a que el funcionario lea la obra y dé la charla. Otra opción a la charla podría ser la realización de talleres, por ejemplo.
  4. Para que lo anterior funcione hay que comenzar con una convocatoria pública, en la cual los autores se inscriban a través de un formulario y le hagan llegar a la biblioteca sus obras, en caso de que no estén en el catálogo, y para que la biblioteca pueda hacer una debida selección.


Gracias por la atención.


Espero que, al menos, consideren esta propuesta, puesto que soy escritor en el género fantástico y a veces resulta complejo, costoso y desgastante darse a conocer.


Muchas gracias.


Por Diego Darío López Mera
Todos los derechos reservados ©




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